martes, 26 de abril de 2016

La veo...



Siento el calor en mis mejillas, estoy inmersa en mi lectura, sumergida en una historia de seducción, de pasión, de lujuria. Noto como el calor se va apoderando de mí, como va despertándose mi cuerpo, como mi mente pasea por los lugares más eróticos...

Ya no puedo más, decido apagar este incendio que me está superando y me acomodo en la cama, mis manos me acarician, lentamente me desnudan erizándome la piel, me rozan los pechos reactivándome el alma, un escalofrío me hace levantar la vista y la veo, veo como me mira, veo como sus ojos disfrutan, siento su deseo, el deseo de ver como como lo hago, como me aprieto los pezones, como reaccionan a la presión. Me hipnotiza, no puedo parar de mirarla, y eso me excita, mis manos recorren mi vientre, lentamente, hacia mi clítoris, estoy húmeda, muy húmeda y mis dedos se deslizan arriba y abajo, suavemente, abro mis piernas mmm ahora sí. Introduzco mis dedos dentro mientras mi otra mano pellizca mis pezones haciéndome gemir, me impaciento y mis dedos se mueven más rápidos, más profundos, intentando alcanzar ese punto que me hará tocar el cielo, que saciará este deseo.


No puedo evitar mirarla, ella aumenta mi excitación y mi libido se dispara. Me agarro los pechos y los chupo, los lamo, los muerdo, los aprieto, los masajeo, estoy en llamas, atrapada en su mirada seductora, en su mirada de placer ya no puedo pensar, solo disfrutar…

La excitación aumenta, la humedad también, mis dedos entran y salen y mientras mi pulgar me masajea el clítoris, suave, lento. Empiezo a jadear, siento como se aproxima el momento, siento que voy a tocar el cielo, que voy a estallar de placer y entonces miro al espejo y la veo, la veo disfrutar, la veo gozar, esa imagen potencia mis sensaciones, multiplica mi deseo y ya no lo puedo retrasar más, mi vagina se contrae sin control y mi cuerpo empieza a gemir al verla a ella vibrar, al ver su cara de placer, al ver como se derrama su líquido…


Estoy extasiada, totalmente relajada con mis piernas abiertas, con mis pechos descubiertos, con mi pelo alborotado. Grabo esa imagen en mi mente y miro al espejo, ese espejo, que refleja la parte más sensual de mí, y no puedo evitar pensar “quiero más”


Dominatrix

2 comentarios:

  1. magnífico relato domi, me gustaría que me lo leyeras, seguro que posees una voz envolvente que te eleva.

    ResponderEliminar